La cirugía de Mauricio / Mauricio's surgery

in Literatos2 months ago



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Sudaba como si estuviera debajo de una ducha por el miedo que sentía al escuchar a su doctor. Habían pasado muchos años postergando aquella cirugía, y siempre surgía una buena excusa para evitarla.

Primero fue la muerte de un primo y el posterior viaje a su funeral, luego la reparación del techo de su casa que requería que él mismo hiciera el trabajo y últimamente era la crisis económica la que le daba una buena coartada para enmascarar su miedo a pasar por el quirófano.

Pero es que Mauricio le tenía miedo hasta a un simple examen de sangre. En el certificado médico para conducir tuvieron que ponerle bajo tipo de sangre: no sabe. Y cuando fue llamado para la vacuna contra el covid19, al llegar al hospital casi se desmaya porque pensaba que la aplicación era en gotitas bajo la lengua como hacen con los niños al nacer.

—¡A mí no me van a poner esa aguja gigante en el brazo! —decía mientras forcejeaba con la enfermera.

“Pero si ya está listo” replicó la enfermera, a lo que Mauricio dejó salir un estruendoso alarido.

Ahora el doctor le explicaba que si no se operaba la hernia inguinal que tenía, podría morir en cualquier momento.

Mauricio pasó varias noches sin dormir, no por tener problemas para hallar todos los medicamentos necesarios para la cirugía, pues, a pesar de tener que comprar hasta la más pequeña gasa debido a la crisis hospitalaria, unos amigos le ayudaron a encontrar todo lo necesario en cuestión de un día. Lo que preocupada a Mauricio era tener que operarse, pues se imaginaba que algo malo podría pasarle.

—¿Yo no sé por qué tú tienes tanto miedo a unos piquetes y un corte en la carne? si en tu trabajo te has cortado tantas veces y no te pasa nada. Además, te van a poner anestesia —le decía con enfado la esposa, cansada de despertarse en la madrugada y ver a Mauricio caminando de un lado a otro de la habitación.
—Tú no entiendes nada mujer, a mí me preocupa que estamos en Venezuela, y aquí hace tiempo que esos doctores que sabían bastante se fueron del país. Además, esa operación no es sencilla, es bastante delicada —se defendió Mauricio.
—No vengas tú, no vengas tú… Esos doctores hacen esas cirugías todos los días, y a ti te va a atender un buen cirujano —le reclamó la esposa perdiendo la paciencia.
—Bueno amor, no te pongas así —trató de calmarla Mauricio— Tú sabes que yo nunca he pasado por algo así, y… y… y tengo mis miedos, pues.
—Ustedes los hombres son todos iguales de cobardes. Las mujeres parimos muchachos, nos hacen cesáreas y pa´lante… ustedes por cualquier cosa hacen un drama.
—¡Camila por favor!
—¡Por favor nada, es verdad lo que digo! Ahora déjame dormir tranquila.


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Mauricio no tuvo más remedio que acostarse a dormir también. Al levantarse, recibió la temida llamada donde le avisaban que su cirugía sería al día siguiente.

Cuando llegó al hospital, temblaba como gelatina y hablaba como tartamudo. Él decía que era por el frío, pero todos sabían que era debido al miedo. Se vistió con una bata color azul, lo montaron en una camilla y lo pusieron en una habitación a la espera de su turno para utilizar el quirófano. Allí se encontraban él y otro paciente que también esperaba su cirugía.

Un compadre se coló sin hacer ruido en la habitación porque quería saludar a su compadrito Mauricio antes de que lo operaran.

—Psss, compay…
—¿Quién anda ahí?
—Soy yo, Román.
—Compadre ¿Y cómo hizo usted para entrar aquí? Si lo ven las enfermeras lo regañan —le advirtió Mauricio.
—Compay, tenía que saludarlo y desearle mucho éxito… usted sabe, por si acaso.
—¿Por si acaso qué hombre?
—Bueno… usted sabe… por si estira la pata.
—¡Ay compadre Román! No me diga eso que yo estoy que me muero del miedo.
—No se ponga así compay, acuérdese que usted es un macho y los machos no lloran.
—No estoy llorando, es un colirio que me echaron en los ojos —dijo Mauricio.
—Si claro compay, si usted lo dice. ¿Y de qué lo van a operar compay?
—De la hernia esa que tengo allí abajo.
—Ah, ya veo… bueno que le vaya bonito entonces y que no le toque uno de esos locos cirujanos que están de moda.
—¿Cómo así Román?
—Ya sabes compay de esos que cambian a los hombres y los convierten en mujeres… como en la televisión.
—¿Pero qué locuras dices hombre? Eso no lo hacen aquí —replicó Mauricio.
—Bueno usted mosca de todos modos compay, yo voy a estar afuera esperando con junto a la familia.

Mauricio se quedó más asustado aún con las palabras de su compadre. Pero pasaban las horas y nadie venía a buscarlo para llevarlo a quirófano. Se impacientaba cada vez más y más imaginando todo tipo de escenarios posibles. Hasta pensó en cómo sería su funeral en caso de que muriera desangrado en la mesa de operaciones. Pronto comenzó a temblar de nuevo y hablar como tartamudo.

Luego de algunos minutos más, una enfermera se acercó a él para darle una noticia.

—Señor Mauricio, lo sentimos mucho, pero el doctor no va a poder operarlo hoy, acaba de fallar la energía eléctrica, va a tener que volver mañana.

Mauricio dejó escapar un suspiro de alivio.




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English version

She was sweating like she was under a shower because of the fear she felt listening to her doctor. He had been putting off that surgery for many years, and there was always a good excuse to avoid it.

First it was the death of a cousin and the subsequent trip to his funeral, then the repair of the roof of his house that required him to do the work himself, and lately it was the economic crisis that gave him a good alibi to mask his fear of going under the knife.

But Mauricio was afraid of even a simple blood test. In the medical certificate to drive, they had to put him under blood type: he doesn't know. And when he was called for the vaccine against covid19 , he almost fainted when he arrived at the hospital because he thought that the application was in droplets under the tongue as they do with children at birth.

-They are not going to put that giant needle in my arm! -she said as she struggled with the nurse.

"But it's ready," replied the nurse, to which Mauricio let out a thunderous shriek.

Now the doctor was explaining to him that if he did not operate on the inguinal hernia he had, he could die at any moment.

Mauricio spent several sleepless nights, not because he had trouble finding all the necessary medicines for the surgery, because, despite having to buy even the smallest gauze due to the hospital crisis, some friends helped him find everything he needed in a matter of a day. What worried Mauricio was having to have the surgery, because he imagined that something bad could happen to him.

-I don't know why you're so afraid of a few stings and a cut in the flesh if you've been cut so many times in your job and nothing happens to you. Besides, they are going to put you under anesthesia -the wife said angrily, tired of waking up at dawn and seeing Mauricio walking from one side of the room to the other.
-You don't understand anything, woman, I'm worried about the fact that we are in Venezuela, and those doctors who knew a lot left the country a long time ago. Besides, this operation is not simple, it is quite delicate," Mauricio defended himself.
-Don't you come, don't you come... Those doctors perform those surgeries every day, and you are going to be attended by a good surgeon," his wife complained, losing her patience.
-You know that I have never been through anything like that, and... and... and... and I have my fears, so... you men are all the same.
-You men are all the same cowards. We women give birth to boys, we have caesarean sections and we move on... you make a drama out of nothing.
-Camila, please!
-Please don't do anything, it's true what I say! Now let me sleep peacefully.


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Mauricio had no choice but to go to sleep too. When he got up, he received the dreaded call that his surgery would be the next day.

When he arrived at the hospital, he was shaking like jelly and talking like a stutterer. He said it was because of the cold, but everyone knew it was due to fear. He was dressed in a blue gown, put on a gurney and put in a room waiting for his turn to use the operating room. There he and another patient who was also waiting for his surgery were there.

A compadre slipped quietly into the room because he wanted to greet his compadrito Mauricio before he was operated on.

-Psss, compay....
-Who's there?
-It's me, Román.
-And how did you manage to get in here? If the nurses see you, they'll scold you," Mauricio warned him.
-Compay, I had to greet you and wish you a lot of success... you know, just in case.
-Just in case what man?
-Well... you know... just in case you kick the bucket.
-Oh, compadre Román! Don't tell me that, I'm scared to death.
-Don't be like that, compay, remember that you are a male and males don't cry.
-I'm not crying, it's an eye drop they put in my eyes," said Mauricio.
-And what are they going to operate on you for, compay?
-Of the hernia I have down there.
-Oh, I see... well, I hope it goes well then, and that you don't get one of those crazy surgeons that are in fashion.
-How so, Roman?
-You know those guys that change men and turn them into women... just like on TV.
-But what crazy things are you saying, man? They don't do that here," Mauricio replied.
-Well, you fly anyway, compay, I'm going to be outside waiting with the family.

Mauricio was even more frightened by his compadre's words. But hours went by and no one came to pick him up to take him to the operating room. He became more and more impatient, imagining all kinds of possible scenarios. He even thought about what his funeral would be like in case he bled to death on the operating table. Soon he started shaking again and talking like a stutterer.

After a few more minutes, a nurse approached him to give him some news.

-Mr. Mauricio, we are very sorry, but the doctor is not going to be able to operate today, the power has just failed, he will have to come back tomorrow.

Mauricio let out a sigh of relief.


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